lunes, 1 de febrero de 2016

El duelo

Aquella noche ya era tarde, muy tarde, la música había llegado a su fin, después de una larga jornada de bailes......en esa época que existían lentos, si esos bailes en los cuales después de un largo cortejo y buena fortuna podías bailar pegado a ella, con la esperanza de conocerla y conversar de algo más..... y porque no.....besarse largamente en la oscuridad del baile.... que tiempos aquellos. 

Ya la había dejado en su casa, la había llevado en mi chevy del año 82, café como las arenas del desierto que me acompañaba como fiel compañero. Aquellos años eran difíciles, la noche no era buena compañía muchas veces, pero era el camino necesario para conocer. Ya volvía a donde alojaba en la oscuridad de la noche, en calles solitarias y algo húmedas por la brisa marina, solo me acompaña un auto, algo atrasado con respecto a mi. En cada semáforo se detenía unos metros atrás, yo doblaba y el auto doblaba solo unos segundos después, mi mirada se centro en el espejo retrovisor y los laterales, nada extraño además de ese auto con varias sombras adentro. 




Coloco la mano fuerte en la palanca de cambios y acelero un poco, solo justo, este otro hace lo mismo, ya no iré a casa, no los llevare a donde vivo.  Coloco la mano en mi fiel compañera, que sea años atrás en una pelea de bar, su filo sabía de pelear. Tomo la calle principal de mi ciudad, buscando como sacarlos, pero mi fiel chevy no tiene la potencia necesaria, me siguen de cerca, recuerdo unas calles pequeñas y oscuras, al llegar a la esquina engancho el motor, coloco freno de mano y el auto gira en 90 grados como si fuera una carrera....así como lo hacía con Claudio por esos años en el Sur, donde dominar el auto en el barro y los caminos malos era parte de la vida y del camino a la adultos    

 Avanzo unos metros y estos giran, por más que mi pie llega al fondo apretando el pedal del acelerador no puedo sacármelos, no hay tiempo de pensar solo actuar, solo tres cuadras más allá, giro nuevamente a la derecha, la calle esta oscura muy oscura como lo deseaba, engancho y acelero pero antes de llegar a la esquina quiebro la dirección y el chevy gira en 180 grados con tal violencia y rapidez que el sonido parece un rayo en el silencio de esa calle...... apago las luces.....y rápidamente me coloco el cinturón de seguridad.....si en mi época no se usaban.......mi corazón late, mi mano suda en la palanca de cambios, mi pie izquierdo apretando el embrague lo hunde con tal fuerza que pareciera que quebrare el piso del auto, mi pie derecho como una pluma toca el acelerador, mi ojos solo ven el camino, mi chevy esta al centro, no hay izquierda ni derecha, mis pensamientos son cortos, solo recuerdan sus ojos, sus besos, y su cuerpo mover al son de la música, hay un motivo para volver..... no importa que este por delante pasare sobre ellos como un huracán para ir a verla y besarla con pasión......el tiempo se hace eterno, pero solo son dos o tres segundos.... que más que eso....... aparecen las luces por la calle que venía....frenan y miran en mi dirección, esta claro que no me ven, el café de mi chevy y la oscuridad de la noche me ocultan.... doblan a la derecha.....
mi cuerpo exhala, se contrae, mis mano apretar el manubrio con tal fuerza que pareciera quebrarlo, mi pie izquierdo suelta el embrague, el derecho hunde el acelerador.......mi mano derecha con fuerza y delicadeza mueve la aplanada de piso hacia la primera, enciendo las luces y mi chevy salta hacia adelante.....luces contra luces marcando el destino de la colisión inmininte... los neumáticos queman el piso, en eso distingo algo del color del otro auto, de un color suave, solo unos pocos metros nos separan....el acelera y quiebra la dirección a la derecha, solo centímetros nos separan mi pie sigue al fondo, ya la segunda esta puesta.....su auto en una rápida movida se incrusta con lo que encuentra en la vereda, paso solo a un par de centímetros de de su costado trasero...veo las sombras al interior, eran tres y se retuercen al interior como hielos en una coctelera, coloco tercera y me pierdo por las calles en la penumbra de la noche...........ya no hay rastros de ellos....  pasaría la noche en cercanías del mar lejos de todo, en un lugar que pudiera dominar, y donde el reflejo de las estrellas me permitiera soñar en su tierna mirada.

Daniel Malfanti

Streets of Fire
                          







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