Navegar ese horizonte azul sin poder apreciar el destino, es la carta que lleva un navegante como hoja de ruta, en la cual bajo las luces de las estrellas le entrega una posición estimada, solo estimada pues no es exacta, como la vida misma en la realidad. Así fue ese día, como navegar en un mar azul, solitario, pero intenso, a veces oscuro... pero con el paso de los momentos aparecen las estrellas que te guían y no te dejan solo.
Más con la oscuridad iluminada por las estrellas añoro esos besos perdidos y ausentes, esas caricias suaves y candentes, y esa mirada tierna y lujuriosa... en un día como ese... pero al sentir esta brisa se que es posible repetirlos, es cosa que pasen momentos y situaciones, todo a su tiempo....calma y paciencia.
Que buen vino lleno mi copa muchas veces esa noche, compartí historias a orillas del mar con amigos, de esos que te acompañan en las más locas aventuras, esas que parecen que no tendrán retorno...
Buen día, recuerden soñar e ir tras sus sueños, nada es perfecto, pero esa imperfección es lo que condimenta la vida.
Daniel Malfanti
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