Es así que en el día de los enamorados, después de hacer clases de buceo tuve la oportunidad de sumergirme solo, en un día con una briosa suave y un sol muy fuerte, a pesar de que en esta época la visibilidad no es muy buena, el mar me regalo una visibilidad de más de 15 metros, una maravilla en este mar.
Mientras descendía tomado del cabo blanco que se perdía en la profundidad del mar, mi cara no dejaba de ocultar la alegría que tenía, quizás como aquel primer beso que le di a aquella hermosa joven de tiernos años, cabello castaño y unos ojos café muy profundos e intensos, fue una sensación de unidad muy potente. Mi mano sigue suavemente tocando el cabo, ya veo el fondo y con la gran visibilidad del día puedo ver esa vida oculta que antes no apreciaba, la arena esta llena de cangrejos de muchos tipos, ademas de estrellas y unas mini langostas o mejor dicho pateadores, que con sus colores potentes me dejan impresionado. Llego al fondo, mi equipo que no emite burbujas un JJ-CCR, me da ese silencio que me recuerda viejas documentales del Calypso.
Comienzo a recorrer y apreciar el fondo, me acompañan unas medusas y un par de pequeños Mola-Mola o peces Lunas. No puedo dejar de pensar en ella al mirar esta maravilla, cuantas veces me acompaño recorriendo las profundidades, con sus ojos muy abiertos y esos movimientos meticulosos bajo agua, que dejan ver su entrenamiento en la danza.
Sigo avanzando, cada vez más profundo y algo más fría el agua, tengo poco tiempo mis compañeros me esperan en el bote, en eso encuentro lo que se ha caído, lo amarro al ancla y voy a ver unos restos náufragos que están más lejos, esta visibilidad me los ha permitido descubrir. Cuando los veo, me imagino como deben haber surcado estas aguas, con que desplante, y ahora solo quedan restos de maquinaria, quizás de dos o tres embarcaciones, ya son solo viejos fierros cubiertos por vida marina, hogar de pequeños crustáceos en estos momentos. Esos naufragios son como lo que fue estar con ella, los restos de algo de bello que quisiera reflotar aunque suene imposible, para sentir sus manos y sus caricias, en aquel amor que fue y que espero no haya naufragado por completo. Se me acaba el tiempo y asciendo, muy lentamente, con calma, mi equipo me indica la presión parcial del gas.....termino complejo pero que marca la vida o la muerte de un buzo, si sabemos que somos algo pasajero en esta vida, es por ello que con estas maquinas vamos lejos para poder ver más allá del horizonte y ojalá de nuestros sueños......así como tengo la esperanza de reflotar esa amor naufragado.
Daniel Malfanti

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