Muchas veces me han preguntado por que internarse en la oscuridad de nuestras aguas en busca de esos maderos o fierros abandonados hace años, que se esparcen en la arena o son tapadas por ella, muchas veces en un medio ambiente peligroso, o más allá de lo que el sentimiento de nuestra vida nos puede dar. Ir tras ellos, su historia, sus dramas y sus restos sin duda es algo que llevo a fuego grabado en mi alma, describir lo que siento al sumergirme, al sector la soledad de ese descenso, al morder una vez tras otras el fracaso de no encontrarlo, hasta la alegría que siento de poder hallarlo y tocar ese resto de nuestra historia, sentir esas almas que corrieron por ellos en su última singladura han transformado en estas búsquedas en parte de mi ser.
Me críe junto al mar, entre muelles, barcos pesqueros, historias de mar, y sobre todo con un Padre que a pesar de que no sabia navegar amaba el mar con tan fuerza como lo fue mi abuelo y mis antepasados, que paso su vida dirigiendo y organizando a esos barcos de pesca que se internaban en el mar en busca del sustento para sus familias, cuantos de ellos no llegaron a a puerto, cuantos esposas lloraron a sus maridos, cuantos niños y niñas quedaron mirando al mar como su Padre, esperando ese retorno a casa que nunca llegaría, o esa madre que vio en su hijo el fruto de su vida, pero que al caminar por esas maderas corroídas por temporales y mal tiempo espero incansablemente noticias de su hijo, sabiendo en el fondo del corazón que descansaba en el fondo del mar en una navegación eterna.
Si, el mar probablemente el más fuerte de nuestros compañeros en este planeta que habitamos, por lo mismo son pocos lo que entregan su vida a navegarlo, y aún menos los que se adentran en sus profundidades, no soy quién para decir lo que siento en el alma cuando me sumerjo, pero si puedo decir que cuando encuentro una parte de esa historia mi corazón late con tal fuerza como si no hubiera tormenta perfecta capaz de detenerme. Naufragios, viejos maderos, viejos fierros, restos de nuestra historia, son los restos de historias de hombres y mujeres valientes que en algún momento debieron surcar esas aguas en busca de mejores destinos, llevar cargas vitales, defender la patria o simplemente el placer de ser diferente, esconden en ellos los más fascinantes sueños que espero descubrir.
Naufragios son la mayor aventura de mi vida, se las comparto con pasión y ganas de descubrir un mundo perdido lleno de misterios y leyendas.Buen día.
Daniel Malfanti


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